lunes, 23 de noviembre de 2009

¿Cuándo empieza la Navidad?







¿Cuándo empieza la Navidad? En teoría, en los países de tradición cristiana, la Navidad tiene su máximo apogeo en los días 24 y 25 de diciembre -luego estamos los españoles que cualquier excusa nos vale para irnos de fiesta y a estos aumentamos: 31 y 1 de diciembre y 5 y 6 de enero, total, poco después, ya nos plantamos en carnaval-, pero, con eso de que hay que crear ambiente, las autoridades de turno empiezan algunas semanas antes a adornar las calles y lugares más concurridos y turísticos de las las ciudades.

Y después están los comerciantes. En una sociedad donde el consumo es el rey y la competencia feroz la ley del más fuerte, la navidad es un perfecto aliado: época de felicidad, paz y amor, anima, como ninguna otra en el año, al consumismo, muchas veces, desmesurado.
El estado de ánimo nos vuelve proclives al gasto y nos olvidamos de la crisis. Y los comerciantes lo saben. Es por eso que, en determinados sectores y, especialmente en moda, la Navidad empieza antes.

Y digo en moda, porque es curioso ver como una ciudad como Londres, donde el turista por metro cuadrado de asfalto supera en número, muchas veces, al deseado, vemos, de momento y casi a principios de diciembre, escasa decoración navideña salvo en las más destacadas arterias comerciales: Oxford, Regent y Carnaby Street o Knightsbridge están, desde hace semanas, en pleno apogeo navideño: luces, decoración, villancicos, la película de turno coronando el alumbrado -este año, Christmas Carol-, ... Pero el resto de la ciudad sigue, como es habitual en ella para ahorrar energía, casi en la penumbra.

Los escaparates derrochan imaginación -con más o menos acierto- para parecer originales, diferentes, incluso transgresores, pero intentando no perder la esencia de la celebración y, en muchos casos, la personalidad y estilo del establecimiento. Aún así, aparecen curiosidades dignas de mención: Harrods y Selfridges -eternos rivales- parecen haber tenido la misma idea y utilizan la misma temática basada en los cuentos clásicos para decorar sus ventanas, Carnaby mantiene su espíritu popero predicando paz y amor y Zara, por un lado, mantiene su clasicismo y sencillez y, por otro, rompe moldes en su buque insignia mundial: Bond Street cuenta con el único escaparate que rompe la línea marcada desde Arteixo haciendo de su escaparate parada obligada. Y la Navidad no es protagonista.

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