lunes, 7 de diciembre de 2009

Trabajar en una tienda

Esto es una especie de "homenaje" a esa gran olvidada, y muchas veces menospreciada escuela, que es la tienda.
A lo largo de todo un curso académico, numerosos profesionales de la moda pasaron por las aulas del ISEM para desenmascarar, e intentar mostrarnos, los entresijos del apasionante mundo de la moda. El negocio por un lado y el glamour por otro.

La gran mayoría de ellos destacaban como punto neurálgico de dicho negocio, la tienda. En la tienda está el producto, sin el cual es imposible crear dicho negocio y el que, durante muchos años, fue el centro de pivotaje de cualquier campaña de marketing que se preciara. Marta comentaba, hace no muchos días, el paso de las 4 Ps del marketing clásico, a las 5 Cs del actual. Y el salto cualitativo estaba en el CONSUMIDOR.

Hasta no hace tanto tiempo, el consumidor no era más que un mero espectador de lo que el anunciante, y no pocas veces la agencia, querían que se "tragara". La competencia era comedida, los impactos recibidos suponían un número asumible -actualmente sobrepasan los 2.000 impactos por consumidor y día- y nadie había oido hablar de la globalización.

Hoy las tornas han cambiado. El consumidor es el centro. El consumidor es el REY. Ya no se trata de poner en los lineales lo que nos apetezca que consuma, de decirle qué, cómo y cuándo ha de consumir -como mucho a veces podemos influir en el cómo y en el cuándo si conseguimos vislumbrar un nuevo uso de ese producto, pero poco más-. El consumidor tiene acceso a toda la información, puede escoger y decidir, no sólo si comprar si no qué y dónde. Es decir, si no le ofrecemos lo que está buscando y además se lo ofrecemos cuándo y dónde lo está buscando, simplemente no compra. O lo que es peor, se lo compra a la competencia.

Yo trabajo en una tienda y, a pesar de todo lo que nos contaron e insistieron en las aulas, no sabes cuán importante es este sitio para los grandes -y no tan grandes- gigantes del sector, hasta que estás dentro. Desde el Head Office se puede intentar "controlar" ciertos aspectos de la tienda: se puede hacer mistery shopping, intentar visitar las tiendas para ojear al staff, ..., pero siempre hay algo que se escapa.

Puesto que no es un trabajo cualificado, la mayoría del staff suele ser estudiantes que buscan un sobresueldo con un part time o un trabajo de fin de semana, un trabajo de transición "mientras no encuentras lo que buscas",..., y realmente la implicación y el conocimiento de lo que, al final, la compañía -y, en última instancia, tu manager como "director general" de este pequeño centro de negocio- se juega día a día, radica, curiosa y contradictoriamente, en esa cualificación o conocimiento que tenemos los que realmente sabemos que la batalla se gana y, por descontado, se pierde, en la tienda.

Algunas compañías tienen la sana costumbre de imponer un periodo de adaptación /conocimiento de la tienda a cada una de sus nuevas incorporaciones. A mi modo de ver, todas -y en cada uno de los sectores de consumo- deberían hacerlo y prescribirlo, especialmente, a muchos de sus directivos que, desde detrás de una mesa de despacho nadando entre presupuestos y cotizaciones, no alcanzan a verlo ni, muchas veces, a valorarlo. Y, desde luego, no es un dato a pasar por alto...

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