Ayer a medio día me asomaba, como hago a menudo, a la web de El País a ver que se "cocinaba" por la querida Patria. Nada demasiado interesante, era día de Navidad. Navegando encontré una perfecta descripción que otro bloguero hacía de la Navidad londinense y que titulaba "Ningún sitio como Londres para aburrirse en Navidad" (http://blogs.elpais.com/oppenblog/). Título bastante acertado, por cierto.Los ingleses celebran la Navidad en casa. Todos. A partir de las 5 de la tarde del día de Nochebuena (Christmas Eve) los establecimientos empiezan a cerrar y, salvo los que trabajamos en retail y nos quedan unas cuantas largas horas de "prizing" por delante -el 26 es el primer día oficial de rebajas, Boxing Day y festivo nacional-, la ciudad empieza a quedarse desierta. Nadie sale, el transporte público empieza a escasear hasta desaparecer a partir de las 8 o 9 de la tarde y la ciudad del "shopping" por excelencia, debido a que tiene los horarios de apertura más amplios del mundo, parece haber muerto.
Los ingleses no celebran la Nochebuena, por cuestiones religiosas la festividad navideña por excelencia es el propio día de Navidad, el 25 de diciembre cuando todo hijo de vecino se junta con sus familiares para comer el típico Roast Chicken o Roast Beaf y su no menos famoso Christmas Pudding que, dicho sea de paso, sabe bastante mal (nada que ver con nuestros típicos turrones y mazapanes, por supuesto).
Y luego llega el día 26 o Boxing Day -tradicionalmente relacionado con donaciones caritativas aunque actualmente tiene un significado algo más pagano: empiezan las rebajas-, cuando el transporte público decide volver a funcionar para que los ingleses puedan irse de compras.
Pero este año ha sido diferente: ha caido en domingo lo que ha hecho que algunos comerciantes o retailers hayan decidido no abrir sus puertas. Entre ellos los mundialmente conocidos almacenes Harrods haciendo que toda la zona comercial de Knightsbridge no alcance siquiera el bullicio de un sábado por la tarde.
No sé si ha sido el cambio de dueño pero ni siquiera en esto los famosos almacenes han seguido la tradición, lo mismo que tampoco han cubierto sus majestuosas fachadas con las inconfundibles luces verdes que representan la donación caritativa anual de Al-Fayed.
Y, por si fuera poco, los conductores de metro -servicio "público" por el que pagamos un mínimo de 100 libras al mes- ha decidido, por enésima vez este año, ponerse de huelga hoy.
Este año nada parece ser lo mismo... pero por lo menos les queda el pudin!




























